domingo, 25 de enero de 2009

Querer, deber, poder


Macy Gray: I try

Juegos, cambios y miedos.
¿Cuando se irán de aquí?
¿Cuándo pararán?
Creo que el destino nos ha traído aquí
y que tendríamos que estar juntos, cielo,
pero no lo estamos.

Lucho contra ello, pero sueño contigo
Voy a mantener la calma, pero estoy fingiendo.


Intento decir adiós y me trabo
Intento irme y tropiezo
Aunque inteto ocultarlo, está claro
mi mundo se desmorona cuando no estás cerca.

Puede parecer que soy libre
pero sólo soy una prisionera de tu amor
y puede parecer que estoy bien
y puedo sonreír cuando te vas
pero mis sonrisas son sólo una fachada
sólo una fachada.
Lucho contra ello, pero sueño contigo.
Voy a mantener la calma, pero estoy fingiendo.

Intento decir adiós y me trabo
Intento irme y tropiezo
Aunque inteto ocultarlo, está claro
mi mundo se desmorona cuando no estás cerca.


La eterna, inútil, perdida y asfixiante batalla contra el sentimiento.


Cuando se enfrentan en paradoja irresoluble
el querer, el poder y el deber.

Cuando se quiere,
y se quiere no querer,
o quizás sí se quiere querer,
pero no se debe querer
y no se puede no querer.

viernes, 23 de enero de 2009

Miedo y tonterías




Un duelo salvaje advierte
lo cerca que ando de entrar
en un mundo descomunal
siento mi fragilidad.

Vaya pesadilla,
corriendo
con una bestia detrás.
Dime que es mentira todo
un sueño tonto y no más.

Me da miedo la enormidad
donde nadie oye mi voz.

Creo en los fantasmas
terribles
de algún extraño lugar
y en mis tonterías para
hacer tu risa estallar.

En un mundo descomunal
siento tu fragilidad...

martes, 20 de enero de 2009

Lágrimas y gustos


Justificar a ambos lados
Siempre que oigo adioses,
cariño, me acuerdo de ti.
Me derrumbo y lloro.
La próxima vez seré fiel, sí.

Fiebre por el amor perdido
me recuerda a ti, cariño.
Me arriesgué a lo loco
La próxima vez seré fiel,
seré fiel, seré fiel.

Pasos en la pista de baile
me recuerdan a ti, cariño.
Lágrimas en los ojos,
la próxima vez seré fiel, sí.
Susurros en el lavabo
"Ella llora con cada canción"
con cada canción
con cada canción.

Cuando estoy bailando
cariño, me acuerdo de ti,
realmente te fallé,
la próxima vez seré fiel.

Y la música no suena como lo hacía cuando la oía contigo.
Nada de lo que hago o siento se parece siquiera a como lo sentìa contigo.

Dolor profundo dentro,
"ella llora con cada canción".
Me derrumbo y lloro.
"Ella llora con cada canción",
cada canción, cada canción.

Pasos en la pista de baile
cariño, me recuerdan a ti.
Lágrimas en mis ojos
la próxima vez seré fiel.
Susurros en el baño.
“Ella llora con cada canción, cada canción, cada canción”

Teardrops es una de esas pequeñas canciones soul, sencillas y redondas, que son capaces de evocar toda una historia en sus rasgos esenciales, o en el sentimiento que la llena, y con los que se pueden identificar los protagonistas de mil historias concretas, reales y no necesariamente extraordinarias. Y esa es la parte esencial de su éxito.

En este caso, habla del bailar con lágrimas en los ojos, del refugio en la diversión para intentar, inútilmente, claro, olvidar la culpa y el dolor de la ruptura provocada por una torpeza propia convertida en error fatal. Seguro que te suena, vivida o contada, en primera persona o tercera.

Fue creada en 1988. por un grupo de soul con un carácter marcada y deliberadamente familiar, los Womack & Womack. El dúo se formó con los restos de otro grupo anterior de gospel(también familiar, formado por varios hermanos, los Womack brothers), cuando uno de ellos, Cecil, se casó con Lisa Cook, hija del mítico Sam Cook, que había sido una especie de protector de los Womack Brothers.

Cecil y Lisa (o sea, Womack & Womack) formaron un matrimonio sólido, estable y ejemplar, en lo personal y en lo musical (al menos en apariencia), que llegó a aparecer en alguna portada con sus hijos y todo. Y sin embargo, había surgido en medio de una maraña de líos familiares y amorosos: el marido, Cecil Womack, había estado casado con la cantante de soul Mary Wells y cuando se divorciaron, ella se casó con otro hermano Womack, Curtis, y otro hermanito, Bobby Womack, se casó con la viuda de Sam Cook (padre de su cuñada Lisa y su antiguo "protector") unos mesecitos después de que este último falleciera. Todo ello salpicado por niños surgidos en las distintas uniones, eso sí. En fin. El amor y la guerra tienen estas cosas.

Como las buenas canciones sencillas y redondas, esta ha conseguido perdurar más allá de los efímeros hit-parade de los entrañables 80 que la vieron nacer, y ha perdurado en versión original y en versiones originadas a lo largo de estos años, desde la del mismísimo Elton John, acompañado de K.d Lang para un disco de duetos en 1993, hasta la de la cantante australiana Kate Alexa, en 2008 (o sea, hace nada). Y las que nos quedarán , seguro.

Las versiones bailables han tenido desde siempre muchos detractores, sobre todo los que se aferran a la pureza de las canciones en su estilo original, o los que desconfían por sistema de la “calidad” de estas versiones con caja de ritmos, o incluso de su cualidad artística o “escuchabilidad” fuera de la pista de baile, con nocturnidad, alevosía y copa en mano para lucirse o para ligar.

Y a mí, sin embargo, suelen gustarme, y no solo para bailar (que de hecho, ahora apenas bailo). En general, me gustan las canciones de amor, incluso de amor triste, sobre una base movida, dinámica, que incluso podría sonar a alegre. Quizás porque el oxímoron, esa contradicción convertida en acompañamiento, refuerza, subraya y colorea el sentimiento que expresan haciéndolo a la vez más dulce y más intenso.

Pero claro, no me gustan ni todas las canciones para bailar, ni todas las versiones bailables de canciones de amor. Iba a decir que tienen que estar bien hechas, pero en realidad yo no sé distinguir si están bien hechas o si no: simplemente distingo si me gustan o no. Y el gusto y los gustos siguen resistiéndose a ser explicados por criterios lógicos, ni razonados, ni razonables, así que no soy yo quien lo vaya a intentar.

Así, no me gusta nada la versión que del “Teardrops” hace el grupo alemán No Angels (salido de uno de esos concursos de TV tipo OT, que una vez tuvieron el carácter de pandemia, aunque ahora parece que el mundo se está, por fin, recuperando). Y sin embargo, me encanta esta, de unos tal “Love Station” de los que yo no he vuelto a saber nada. De hecho, es mi preferida.



¿Por qué una no me gusta nada y la otra sí? Pues no tengo ni idea. Que repito que sobre gustos no hay nada escrito, y por algo será.

lunes, 19 de enero de 2009

Lunes




Veinte años hace ya que irrumpieron las Bangles, presentadas entonces como una banda novedosa y hasta cierto punto rompedora como banda femenina, no porque antes no existieran grupos formados solo por mujeres (veinte años las separaban entonces a ellas de las Ronettes, las Shirelles o las Supremes), sino porque ellas no se limitaban a cantar y hacer coros, como solían hacer sus predecesoras: ellas tocaban sus propios instrumentos siendo una banda autosuficiente, con su solista, su bajo, su guitarra y su batería, y sin necesitar en principio ninguna mano masculina para hacer música, aunque se presentaban avaladas por el pequeño Prince, al que siempre le ha gustado rodearse de chicas guapas y mimarlas.

Veinte años y los lunes me siguen siendo días pegajosos de pereza y desgana, en los que pesan los párpados y el alma en las prisas obligadas por haber apurado hasta el último minuto antes de dejar que comenzara. Qué largas son las mañanas de lunes, sobre todo si comienzan cruelmente mucho antes de que haya amanecido siquiera. Y qué larga parece la semana cuando se la mira desde la altura del lunes y su mañana. Qué dulce, lejano y añorado parece entonces, el viernes, el sábado, el fin de semana todo con su indolencia y su alegría.

Qué poco me gustan los lunes.

Pero a pesar de todo, feliz semana. Porque bien está lo que bien acaba.

sábado, 17 de enero de 2009

No retorno


Texas: Say what you want

...Y cuando llego a sentir eso
Ya no puedo resbalar,
ya no puedo correr
Y cuando llego a sentir eso
Ya no puedo esconderme
ya no puedo divertirme.
Bien, puedes decir lo que quieres
Pero no cambiaré de opinión
Siento lo mismo por ti
Y puedes decirme tus razones
Pero no cambiarán mis sentimientos
Sentiré lo mismo por ti...
"


Hay un momento en que no se puede volver atrás.
Hay un momento en que vas a perdonarlo todo
y justificarlo todo
y olvidar que había cosas que no querías.

El amor puede tardar
remolonear
vacilar
ser exigente para querer salir.
Pero una vez que lo hace, se cierra de golpe la puerta de entrada,
de retorno al refugio
de vuelta a la guarida,
que es de las más difíciles de abrir,
y se queda solo y desvalido y a la intemperie
de lo que vendrá.

Y entonces perdonamos todo
y pasamos por todo
e incluso a veces llegamos adonde nunca queríamos llegar.

Porque una mira la realidad y luego surgen los sentimientos
pero tras el punto de no retorno,
son los sentimientos lo que usamos
para mirar la realidad.


Y esto, claro, puede ser terrible.
Peligroso. Difícil de cambiar.

Porque no te quiero sino porque te quiero
digas lo que digas
hagas lo que hagas
hasta que
por causa o destino
por desgracia o por suerte,
ya no pueda más.


Porque a veces el corazón se equivoca
pero se da cuenta luego
demasiado tarde
cuando no hay retorno posible
y sólo del amor queda el veneno.

Porque el amor, como la fe,
es una apuesta involuntaria, radical y ciega,
y cuando se trata de amor
solo tras el punto de no retorno,
a veces descubres que pierdes,
y a veces
que ganas.


martes, 13 de enero de 2009

Tu canción


Elton John: Your song

"...Y puedes decirles a todos
que esta es tú canción.
Tal vez sea demasiado simple
pero ahora que ya está hecha
espero que no te importe
que haya puesto en palabras
qué maravillosa es la vida
ahora que tú estás en el mundo ..."


Tarde me ha entrado la afición por las fotografías como medio de atrapar momentos, tal vez porque siempre he vivido un poco mi vida como una huida hacia adelante en que lo mejor parecía estar siempre por llegar. Pero hete aquí que los años me van llenando de nostalgias, y de necesitar atrapar algo del tiempo que se escurre, convirtiendo lo vivido en algo parecido a lo soñado, y a la persona que fuimos en una extraña para la que somos, y seremos, claro.

No tengo perspectiva, ni tiempo, ni ganas, para ordenar recuerdos. Pero sí de guardar algo de ellos, como suelo guardar todo aunque a veces no quiera: por puro instinto y necesidad, sin método, orden ni concierto. Porque la tinta más ´débil es más eficaz que la memoria más fuerte, y yo necesito cada vez más la memoria para que no se me desdibuje mi vida, y los lugares en los que estuve, y las ideas que flotaron, y los momentos que se pasaron, y todos aquellos que cruzaron sus pasos con los míos.

Cada canción que me gusta me lleva a un momento de mi vida, y estos momentos de ahora también los estoy empaquetando en sus canciones para poder llevarlos conmigo.

Esta es mi soledad sonora: la que va configurando la senda personal e intrasferible, que no puedo volver a pisar, pero cuyo perfume sí puedo volver a notar, cuando las escucho, cuando las escuche, cerrando los ojos.

Dicen que los olores nos hacen recordar no con la memoria, sino con el instinto. Y la música nos hace recordar con el corazón. Tal vez olvidando los detalles, qué más da, pero recuperando lo imprescindible, que ya lo dijo Carpentier, no es toda la verdad, sino el alma de los hechos.

Por eso las canciones, cada canción, son cajitas de recuerdos.

Por eso cada canción puede ser tuya. Tu canción.