Todos tenemos inconfesables. Ya sabéis: canciones que nos gustan a nuestro pesar, incluso de músicos (o lo que sea, en fin, para entendernos) que nos repelen. Pues esta es una de las mías, y ojo que no es la peor...
No soporto a Ricky Martin. El estilo latin star guaperas y bailón del que él representa la quinta esencia, me aburre, me parece ridículo y sólo apto para parodias, difíciles porque el original en sí ya parece una parodia y se corre el riesgo de que no se distinga. Y cuando se pone estupendo y profundo en las entrevistas me produce una mezcla de pena y vergüenza ajena.
Pero esta canción (que al menos no es de las más conocidas de este individuo) me gusta. ¿Por qué? Y yo que sé.
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