Me cuesta recordar mis pasos por el carnaval con quién estuve y con quién me puse yo a bailar...
Yo los recuerdo casi todos
los carnavales de sol de invierno a primera hora
que es en realidad la última,
la ilusión casi insoportable
y el corazón perdido una noche
entre el baile y la gente y la harina,
el dolor de pies al despertar
y las ganas de seguir
de que no acabe
de reir
de beber
de oir sonidos insólitos que se mezclan en el alma
de tocar la atmósfera inconfundible e irrepetible
cuyo recuerdo recuerda
que se va
que todo se va
aunque hoy empiece
-otra vez
como hace nada
como aquellos-
el carnaval
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