miércoles, 3 de marzo de 2010

Olivia y la soledad


Silvio Rodríguez: Olivia

Olivia despertó por la mañana
como suele hacer la gente
más o menos con el sol


Era un sábado mas en su ventana
era una invitación para la suerte
era una semejanza del amor
mientras treanzaba hijas y calor
con la soledad
era soledad, salía el sol


Olivia en su peninsula poblada
por la lentitud del día
por el tiempo sin hacer
sobre su condición iba clavada
como una diosa de la luna fría
que a las estrellas quiere conocer
y dio a una piedra errante de comer
con su soledad
era la soledad y vio llover


Olivia no sabía que la noche
tiene puentes de aguacero
para llegar a su umbral
Olivia no sabia que hay un coche
y un precipicio al borde del cohero
y oyó decir que un astro hinchaba el mar
y salió de su isla a caminar
sin la soledad
era la soledad, oyó cantar

En la época en que yo paseaba por el curioso mundo de los chats, utilicé durante un buen tiempo el nick de "Olivia". Todo el mundo solía hacerme la típica broma o excusa para el saludo de preguntarme por Popeye. Pero yo no era Olivia por la novia de Popeye. Yo era Olivia porque me gustaba el nombre, y por esta canción.

Porque por aquel entonces, mis sábados también eran días que amanecían solitarios llenos de tiempo sin hacer, y mi vida una península poblada por la lentitud del día, y mi futuro una ofrenda a alguna diosa de la luna fría.

Y porque yo también descubri que había un coche al borde de un precipicio para cruzar el puente de aguacero hasta el umbral de la noche, y salí a pasear sin la soledad... y aquí estoy.

Benedetti también dijo de otra forma lo mismo: que a veces la soledad puede ser una llama.



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