martes, 31 de diciembre de 2013

Sanos y salvos






 Sanos y salvos, que no es poco y quizás sea mucho decir. Hemos llegado al final de un 2013 aciago desde su cifra tras sobrevivir a ciclones estatales y personales, pero juntos, y un poco revueltos, salvos, y unos más sanos que otros, pero hemos llegado, y queremos mirar hacia delante con ansiedad y desesperación, oteando un horizonte cercano pero tan alto que parece inalcanzable, poniendo todos nuestros huevos en la frágil cesta de la esperanza, que es lo último que se pierde, y hemos perdido ya tanto, que solo podemos pensar en ganar. Por fin ganar. Y que el año que viene nos pille de nuevo, como poco, salvos, sanos, juntos y un poco revueltos.

Feliz 2014, que está a punto, a punto, de empezar.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

"Dejad que nos encuentre abrazados..."























Germán Coppini: "Mujer"

Eran tiempos de niebla alta y blanca, de árboles desnudos a la orilla del río, vistos desde la ventanilla de un coche entre las luces de la radio y el humo del cenicero, de tardes muertas llenas de ilusión absurda, de esquinas protectoras de miradas inoportunas, de miradas al futuro que no alcanzaban más de un mes. Todo era principio en aquel invierno que olía a primavera, y que acabó de pronto dejando una sombra alargada que no ha dejado de acompañarme ni uno solo de los días que como soldaditos de plomo llegaron después.

Y ahora, una Nochebuena perdida en un futuro que entonces ni remotamente existía, ella se ha llevado a Germán, tal vez para recordarnos que no le importa, que su sonrisa no cesa porque el tiempo es siempre su aliado infalible y que el nuestro (el tiempo, quiero decir) fue otro, porque ahora llega la primavera y ya no reparamos en si los árboles están o no desnudos. Porque es verdad, es mentira aquello de que los tiempos pasados son  siempre mejores. Pero aquel, simplemente, lo fue.