Sanos y salvos, que no es poco y quizás sea mucho decir. Hemos llegado al final de un 2013 aciago desde su cifra tras sobrevivir a ciclones estatales y personales, pero juntos, y un poco revueltos, salvos, y unos más sanos que otros, pero hemos llegado, y queremos mirar hacia delante con ansiedad y desesperación, oteando un horizonte cercano pero tan alto que parece inalcanzable, poniendo todos nuestros huevos en la frágil cesta de la esperanza, que es lo último que se pierde, y hemos perdido ya tanto, que solo podemos pensar en ganar. Por fin ganar. Y que el año que viene nos pille de nuevo, como poco, salvos, sanos, juntos y un poco revueltos.
Feliz 2014, que está a punto, a punto, de empezar.
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