"Las metáforas son peligrosas.
Con las metáforas no se juega.
El amor puede nacer de una metáfora."
MILAN KUNDERA
Enrique Urquijo y los Problemas: Aunque tú no lo sepas.
Las historias que nacen de las coincidencias asombrosas (y mi vida está llena de ellas) son muy muy peligrosas. Porque siempre tras la coincidencia acecha la poesía, y nada como la poesía para que nazca ese amor más soñado que vivido, tan lejos de la realidad que esta, que es la más peligrosa, nunca va a estropearlo, porque apenas lo llega a rozar.
Así que no es extraño que esta luz que surgió un mediodía de aquellos, lleno de ventanas y sol, no haya dejado de brillar, aunque fuera a escondidas y salpicada de sombras y dudas.
Y por eso, tras silencios y ausencias, que se parecían al olvido pero en el fondo no lo eran, una mañana inexplicable fue inevitable lo que parecía una trampa del destino. Y las dos y media se convirtieron en el horizonte nervioso al que acudir sin mirar ni pensar. Y conduje los 26 km escuchando compulsivamente el aunque tú no lo sepas, porque así había sido no nuestra historia, sino la mía contigo, a solas, a escondidas, temiendo a veces incluso por mi propia razón, y porque algo tan absurdo pudiera ser tan fuerte, y aferrándome a lo que no comprendía para intentar aceptar que así era mucho mucho mejor.
Y a los nervios se le mezclaba cierta desgana, no te lo voy a negar, así que mientras aparcaba el coche demasiado lejos, y cruzaba con el corazón en la garganta el largo y claro centro comercial, casi deseaba que el rato pasara, cuanto antes, como un examen o como la visita al dentista... Y entonces te vi, al fondo, y te reconocí enseguida, por supuesto, porque te había visto muchas veces en mis sueños. Y tu abrazo inesperado lo sentí sincero, y tu mirada risueña parecia acariciar. Y me supo a poco, no voy a mentirte, porque creo que lo notaste, y la despedida quería ser un hasta luego, sin atreverse a ser un quizás, y mucho menos un ojalá...
Y me dolió con angustia la ausencia de un futuro,
y un par de días estuve necesitando un momento a solas
sólo para desahogar,
escudriñando tus canciones y refugiándome en las mías,
para decirte con ellas
lo que no puedo todavía explicar.
y un par de días estuve necesitando un momento a solas
sólo para desahogar,
escudriñando tus canciones y refugiándome en las mías,
para decirte con ellas
lo que no puedo todavía explicar.
Y sé que tal vez no eres,
pero me aferro a la luz en los momentos malos,
que últimamente son tantos,
y son demasiadas las cosas
que me gustaría
pero nunca te podré contar.
Así que tras el silencio sin despedidas,
aquí seguiré,
llorando a ratos y sonriendo a veces
por tanta poesía,
sin que tú lo sepas,
aunque algo sabes,
pero tanto
no te lo puedes ni imaginar.
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