Silvio Rodríguez: Tu imagen
Tu imagen llegó siempre cuando menos la esperaba para desordenarlo todo. Tu imagen llega, y se va, sin saber que tras ella la vida no sigue igual, que se queda doliendo como una piedrecita el zapato. El aroma agridulce de lo que pudo ser y no fue, y la intuición segura de que merecía la pena, no puede hacer otra cosa que doler, y me resisto, tozuda, a aceptar con los brazos y los ojos caídos la imposibilidad de lo imposible
Tu imagen llegó ajena y lejana, como si no tuviera nada que ver con mi vida, y yo pensé que sería fácil, sólo un momento, y volver a olvidar. Si total, lo hice una vez, por qué no una vez más. Pero ya nada volvió a ser igual. Necesito otro corazón, otro tiempo, otra vida, necesito ser dos, y ser yo, y necesito que mi corazón sea sensato, y que la cabeza me recuerde una y mil veces por qué no puede ser, y por qué es absurdo y peligroso y doloroso seguir jugando a lo que nunca fue un juego, y convencerme de todo lo que tengo que perder y la nada que tengo por ganar.
Pero entonces llega tu imagen, y la ausencia, y me abrazo a él, porque le quiero, y le miro de nuevo, y recuerdo otra vez que eso no tienen nada que ver contigo
Ojalá supiera cómo espantarte como a una mosca pasajera. Ojalá supiese cómo quedarme en ti y quedarme en él. Ojalá supiese como seguir tras haberte soñado, ojalá supiese cómo capear la ilusión y el deseo y la culpa y el sí pero no, no, no ... Ojalá supiese como dejar de esperarte cuando no te espero. Ojalá supiera cómo acallar ese otro ojalá. El que no nos separa.
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