martes, 26 de julio de 2016

Media verdad


Silvio Rodríguez: "Tu fantasma"

Si me preguntas "¿cómo estás?" te contaré media verdad. Te diré que hace sol. y los días son largos, y salgo mucho y leo más, y me río a menudo arropada por gente a la que querer con ganas. Te hablaré de mis quehaceres, suaves y compartidos, y de la risa casacabelera que tanto rato me acompaña, y del sol que al amanecer no entra a raudales porque yo no lo quiero dejar.

No te diré nada del gusano oscuro que me roe las entrañas a veces, cuando recuerdo tu silencio pétreo, ni de las lágrimas que me trago cuando habría que llorar. No te contaré que pienso en el tiempo que se nos escapa, porque el futuro es cada vez más pequeño, y no sé si me va a caber algo tan grande. No te diré nada, claro, qué tonta, nada, de lo que a veces sueño todavía, cuando me despisto, sin darme cuenta, cuando mi corazón se pone idiota y juega a que todavía todo pudiera pasar. No hablaré de lo que siento cada vez que recuerdo tu ya no más, ni de qué áspero parece a veces lo cotidiano sólo porque tú no estás, Y no estarás.

No te diré, no te preocupes, nada sobre absurdos sueños rotos de forma absurda. Ni de como a veces buceo en el recuerdo porque es el único lugar en el que te voy a encontrar. No sabrás nada de la desgana traicionera que me baja la cabeza cuando el horizonte me espera pero yo ya no quiero llegar.

Así que no me imagines,  no me leas, no me pienses. No me mires, no me toques, no me expliques el porqué de tu nunca más. Pregúntame sólo cómo estoy, que yo me tragaré -no te preocupes- media verdad.

martes, 19 de julio de 2016

El hábito de huir



Hay un mundo que te hace crecer deseando huir. Es como esos países que nacen conquistando territorio, Roma Antigua, España en su momento, o USA, y terminan convirtiéndose en imperios porque les queda el hábito de conquistar y no saben ser de otra manera. Pues a algunos nos queda el hábito de huir. Huir, huir, huir por huir, sin saber bien por qué ni de qué..

Lo que te rodea te agobia, te aprisiona, te acongoja. La felicidad es azul y está siempre en otra parte, en lo que no está y hacia lo que tú quieres huir. Y ese hábito es horrible y peligroso, porque nunca habrá felicidad azul de la que no quieras huir, hacia otra parte, volar, adonde no estés, porque la felicidad es ajena y lejana, y si es ajena está donde tú no estás, en otra parte.. Donde tú no vas a estar nunca, aunque no puedas dejar de huir y querer, con todas tus fuerzas, estar alli, lejos, en cualquier otro lugar, con otra gente, otras emociones, nuevas, sin gastar y sin manchar. Porque aquí todo se gasta y se mancha.

"Que con huir de mí mismo, no puedo huir de más lejos"

lunes, 11 de julio de 2016

Antonio


Lenny Kravitz: "I'll be waiting"

Antonio era un tío grande con sonrisa de niño. Moreno de de ojos pequeños y brillantes, eterna barba de tres días, el pelo a lo marine, casi metro noventa de recia complexión. Una noche, que yo salí con el corazón roto por un mal amor, me sacó a bailar. Y bailamos toda la noche, entre la gente y más allá.

Pero el corazón de Antonio tenía un candado hecho de amor. Salía con una chica a la que quería pero no amaba, y eso era lo que podía ofrecerme a mí: otro quererme sin amor. Y eso fue lo que me dio 

Porque Antonio amaba ya a una chica, desde hacía tiempo y para siempre. Una chica que lo había dejado. Una chia cuyo exonovio despechado había roto una nche un vaso en la ceja de Antonio, y de paso había roto también su ceja. Una chica que ya no quería a Antonio, y que estaba lejos. Pero Antonio estaba siempre con ella. Siempre.

Antonio era artista y dibujaba. Cuando íbamos a un bar siempre sacaba un cuaderno, o un papel, o, si no tenía, cogía una servilleta. Y dibujaba, mientras todos hablábamos, reíamos, bebíamos. Dibujaba. Gnomos, caballeros, guerreros, brujas, hadas, trols. Y en su casa, caótica y desordenada hasta lo increíble, llena de objetos inverosímiles y hasta infantiles, a la que yo subí algunas noches, vi sus dibujos. Vi a su chica con sus ojos, y los vi a ambos transfigurados en dama y caballero, en guerrero y amada que le curaba la herida de la ceja. Vi en sus dibujos su amor.

Antonio decía que la primera vez que estuvo con ella se sintió, por fin, completo, y desde entonces, incompleto se sintió. Cuando viajaba, le compraba siempre algo, e incluso alguna vez se lo envió. Ella decía sentirse acosada. Pero era sólo amor. Antonio decía sentirse como un samurai, que sabía cuál era el sentido -imposible-de su vida, y que tras ella quizás debiera haber muerto. Pero no.

Yo le quise, y a veces él también me quería. Sin amor. Su amor estaba siempre y para siempre lejos, en otra parte.

Antonio es el hombre más fiel que he conocido

sábado, 9 de julio de 2016

Nunca se equivoca


Cyndi Lauper: "All through the night"

Éramos jóvenes, mucho más jóvenes, sobre todo yo. Bueno, y tú, tanto, que no sé si te acuerdas. El camarero guapo y la niña tímida, y para colmo, algo mayor. Fue una noche casual en que el final de la juerga nos juntó en el único garito que quedaba abierto entre amigos comunes. Yo noté tu mirada insistente y fugitiva en cuanto la cruzaba,  mentras yo sólo podía pensar "pero no, qué va, no puede ser, no sueñes". La casualidad o lo que fuera nos hizo terminar solos en tu coche, buscando el último garito, que creo recordar que nunca apareció. Me asaltaste por sorpresa con un beso, el primero, porque nada dijo no.

Nunca fuimos nada. ¿Lo recuerdas? Todo fueron noches casuales llenas de luces y alcohol. Garitos, música, oscuridad, coches. Tú me buscabas, yo deseaba dejarme encontrar. Pocas palabras, muchos besos, mucho de todo. Hasta que algo de aquello que decían "más serio" apareció para mi en otra parte. Una noche me llamaste desde  el coche. y yo improvisé una excusa a gritos. Se acabó lo mío, y empezó lo tuyo. La margarita, o el trébol, o lo que sea, dijo no.

Pero entre medias vimos amanecer sobre un coche, tú entre mis piernas, en tus ojos yo. Y me quisiste bajo el agua, y me acogiste alguna noche agazapada tras una flor. Y bailaste conmigo, y apretaste mi cintura, y me dijiste "bésame" entre la multitud indiferente. Y un día, sólo con verte con ella, no me dijiste, pero me gritaste, adiós.

Y te encuentro ahora, tan mayores y tan lejanos. Y te descubro pensando lo que nunca supe, tan como yo. Y sonrío pensando que el instinto no  se equivoca. Y que no se equivoca mi corazón. Porque yo te quise, y soñé contigo, y te esperé todas las noches, las  que llegaste y las que no. Y me encuentro ahora que eras también tan guapo por dentro, y de los míos. Y el recuerdo se esponja como un pavo, y te sonrío, al verte feliz y ajeno y sin yo,

Pero ves, el corazón, el mío al menos, no se equivoca. Yo sabía siempre que yo sí. Y tal vez sabía que tú no.

domingo, 3 de julio de 2016

Un julio por inventar.



Ocean Colour Scene: "July"

No sé adónde se fueron los antaños que he vivido, ni de dónde han salido todas estas cosas que dejaron. Me miro en el espejo de la memoria, que a veces también se parece a aquellos del Callejón del Gato, y me veo pequeña, ingenua, otra. Nunca imaginé el futuro y nunca pensé que sería esto. Nunca quise estas incertidumbres ni mucho menos estas certezas. Mi vida se deshace y la deshago, y me queda, de todas las realidades, una, que me levanta siempre cuando creo que caigo, pero no.

Otro junio se va, y se convierte en julio, pero yo ya sé que será también pasajero, fugaz, traicionero, con su promesa de sol y felicidad. Estoy mayor para jugar al engaño pero soy joven para negarme a desear. Y hacer encaje de bolillos con el tiempo requiere entrenamiento y habilidad. Y yo no tengo ya. Fingir, para qué; no fingir, para qué. 

Todos tenemos derecho a una mentira en la que sustentarnos, que nos dé la solidez que nada tiene pero necesitamos. Y no seré yo la que te la niegue, porque tampoco merece la pena esa verdad. Este julio que hoy me invento, lo fabrico sólo para que algún día sea el julio luminoso en tu recuerdo, en el que pongas los pies cuando haya un bache y necesites una mentira sólida y bonita para caminar. Porque en el recuerdo hasta la verdad es mentira. Así que para tu recuerdo me invento yo esta verdad.

martes, 8 de marzo de 2016

Ya te estoy recordando


Andrés Suárez y Elia Vero: "Tal vez te acuerdes de mí"

Todas las historias que mueren jóvenes
dejan un bonito cadáver
que hace aún más difícil
el olvido.

No sé decir adiós, así que no voy a decirlo, ni a hacerlo, ni serlo. Dejaré pasar el tiempo, y ya está. Y no soy chica de promesas, jamás lo he sido y es tarde para empezar ahora. Así que no te lo prometo, pero sé que voy a echarte de menos. Siempre. Y ese siempre no es el enorme y abstracto que al final no significa nada, sino el de todos los días, cada día, uno por uno. Un día, y otro día, y al otro día también. voy a echarte de menos. Y no lo prometo: lo sé.

Tal vez te acuerdes de mí. Y si te acuerdas, recuerda también que es muy probable que en ese mismo instante en que tú me recuerdes, sea cual sea, yo estaré pensando en ti. Así que mándame un beso, una caricia, un guiño, un pensamiento, por si algo nos mira y se da cuenta de todo lo que no contaré y estará enterrado por tanto silencio que casi será como no existiera.

Pero existirá. Sí. Con la existencia inevitable de todo lo que duele.

jueves, 25 de febrero de 2016

Quien lo probó, lo sabe


Quique González con Rebeca Jiménez: De haberlo sabido

Enamorarse es encontrar una tabla en medio del mar oscuro, la incertidumbre del oleaje. la oscuridad de lo inmenso. Enamorarse es aferrarse a una tabla cuando afuera todo arrecia, y las ventanas, por fin, ya sólo sirven para recordarnos que todo lo que necesitamos está aquí dentro. Que si todo está oscuro tú eres de pronto mi luz. Que cuando haga frío ya tengo a donde volver. Y la noche que antes era amenaza se convierte en refugio, y el silencio que antes era estorbo se convierte en lienzo para pensar. Porque cuando una se enamora pensar es bonito. Tan bonito...

Enamorarse es un milagro que, como todos los que son verdaderos y no palabras, no se puede traer ni provocar. Es una de esas maravillas que se producen vete tú a saber por qué razón, o sin razón, por qué inconveniente del azar, por qué causa absurda, por qué absurdo infinito.

Por eso cuando se acaba no se olvida: se renuncia. Y se vuelve al silencio que no sabíamos que era tan silencio, y a la noche que no sabíamos que era tan noche, y al mar oscuro que no sabíamos que guardaba tanta oscuridad. Solo tras enamorarse y perder se conoce de verdad la soledad y la pequeñez de uno mismo, hoja en caída libre cuyo destino sólo puede decidirlo el viento.

No se olvida: se renuncia.  también de manera absurda y sin razón, sin comprender, sin aceptar. Y de repente, pensar se vuelve feo. Y aquella tabla salvadora a la que uno estaba irremisiblemente aferrado, es entonces lo que te hunde. Porque hay un abismo que sólo empieza justo allí donde acaba el amor.

( Y Lope tenía razón)