Hay un mundo que te hace crecer deseando huir. Es como esos países que nacen conquistando territorio, Roma Antigua, España en su momento, o USA, y terminan convirtiéndose en imperios porque les queda el hábito de conquistar y no saben ser de otra manera. Pues a algunos nos queda el hábito de huir. Huir, huir, huir por huir, sin saber bien por qué ni de qué..
Lo que te rodea te agobia, te aprisiona, te acongoja. La felicidad es azul y está siempre en otra parte, en lo que no está y hacia lo que tú quieres huir. Y ese hábito es horrible y peligroso, porque nunca habrá felicidad azul de la que no quieras huir, hacia otra parte, volar, adonde no estés, porque la felicidad es ajena y lejana, y si es ajena está donde tú no estás, en otra parte.. Donde tú no vas a estar nunca, aunque no puedas dejar de huir y querer, con todas tus fuerzas, estar alli, lejos, en cualquier otro lugar, con otra gente, otras emociones, nuevas, sin gastar y sin manchar. Porque aquí todo se gasta y se mancha.
Lo que te rodea te agobia, te aprisiona, te acongoja. La felicidad es azul y está siempre en otra parte, en lo que no está y hacia lo que tú quieres huir. Y ese hábito es horrible y peligroso, porque nunca habrá felicidad azul de la que no quieras huir, hacia otra parte, volar, adonde no estés, porque la felicidad es ajena y lejana, y si es ajena está donde tú no estás, en otra parte.. Donde tú no vas a estar nunca, aunque no puedas dejar de huir y querer, con todas tus fuerzas, estar alli, lejos, en cualquier otro lugar, con otra gente, otras emociones, nuevas, sin gastar y sin manchar. Porque aquí todo se gasta y se mancha.
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